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domingo, 7 de octubre de 2007

Chau agujas

Desde que mi reloj murió, tengo más tiempo para aquellas cosas que nunca llegaba a hacer. Remoloneo en la cama. Me entretengo en el colectivo mirando por la ventanilla mi reflejo despeinado. Me río cuando descubro una media blanca y otra rayada enfundando mis pies. Calculo los diferentes eventos que deberían ocurrirles a quienes viven con dos minutos más o tres minutos menos de la hora oficial. Llevo dos libros terminados en algún café de la ciudad. Tengo un nuevo amigo a raíz del ¿tenés hora? en un banco de plaza. Y hasta mejoró mi postura corporal. Ya no vivo estresada porque, si no tengo ningún parámetro para medir el tiempo ¿cómo puede ser que esté llegando tarde?

Mi nombre ya es libre.

3 comentarios:

Coni Salgado dijo...

Me encanto Jime! Todos deberiamos perder un tiempo el reloj... disfrutariamos mas la vida!!!
Besos

Diego Monrroy dijo...

Ah! con razón siempre te tengo que esperar media hora antes de salir!!! :-)
Y con razón demorás tanto en actualizar el blog, supongo que, quien no sabe la hora, desconoce el ritmo del tiempo, por lo que también desconoce el ritmo de los calendarios!!
Me encanta este texto para la degustación!
Besotes!!

Crispín dijo...

Ojalá que también se te rompa el celular. Sólo así alcanzarás la felicidad absoluta.